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Mostrando entradas de agosto, 2026

Marcelo Gullo: Quien controla el pasado controla el presente… y el futuro (Nada por lo que pedir perdón, 2022)

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Nada por lo que pedir perdón La importancia del legado español frente a las atrocidades cometidas por los enemigos de España Marcelo Gullo Marcelo Gullo: Nada por lo que pedir perdón, 2022 Introducción Quien controla el pasado controla el presente… y el futuro En el «Tribunal de la Historia», España ha sido juzgada por jueces parciales con testigos falsos. En un primer momento, esos jueces parciales fueron Italia, Holanda, Alemania, Francia y Gran Bretaña, aunque, años más tarde, al coro de difamadores se unirían Estados Unidos, México y la propia Unión Soviética. Todos ellos, con sus inicuas sentencias, crearon una leyenda negra en torno a la historia de España y la conquista de América tendente a presentar la cultura del pueblo español —que había heredado y sintetizado lo mejor de Jerusalén, Atenas y Roma— como una civilización sanguinaria, lasciva, intolerante, machista, contraria a la ciencia y al progreso y reñida siempre con el espíritu de la libertad. Como pruebas p...

Arturo Jauretche: Montevideo, la Hong Kong americana (Manual de zonceras argentinas, 1968)

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Manual de zonceras argentinas (1968) Arturo Jauretche Arturo Jauretche (Manual de zonceras argentinas, 1968) [Sitio Grande de Montevideo (1843-1851)] [Montevideo, la Hong Kong americana] Zoncera N° 7 «La Troya americana» Después de la zoncera anterior ésta viene al pelo, porque también explica cómo se fue colocando "el algodón" y cómo los primeros uruguayos eran vascos, franceses, italianos y gente sin nacionalidad, como unitarios, etc., que peleaban contra los orientales que los sitiaban. La defensa de Montevideo frente al ejército argentino-oriental comandado por Oribe, se convierte, con esta zoncera, en un hecho "homérico". Pero hay una diferencia que salta a la vista: los defensores de Troya eran troyanos; los sitiadores eran, con los aqueos a la cabeza, los griegos, extranjeros y adversarios de aquélla. En esta Troya americana los sitiadores eran precisamente los troyanos, es decir los orientales.