Helmut Schoeck: Estratificación social (Diccionario de sociología)
Estrato (estratificación) social
(-» Casta, -»Clase, -»Estamento, -»Movilidad. -»Prestigio profesional, -» Status. Teoría -»estructural-funcional).
El término estrato social se confunde o se toma casi siempre en el mismo sentido quo clase. El sistema de estratos (societ stratification) es considerado normalmente como un concepto general. La clase, el estamento, la casta pueden ser tomadas como formas históricas del e.
En todo caso, de la situación del estrato resulta, para sus miembros, un estilo de vida típico (raras veces una visión del mundo). Según Lepsius los estratos son «categorías de sujetos de unas posiciones privilegiadas o subprivilegiadas, entre los cuales existe una típica desigualdad insuperable de posiciones». La palabra «subprivilegiado», quo actualmente está de moda, sería preferible evitarla, ya que según la misma definición, este estado no se puede dar en las sociedades abiertas de hoy y las personas enmarcadas (generalmente por los sociólogos) dentro de los diferentes estratos no tienen ningún privilegio, sino más bien diversas preferencias en la configuración de la vida y diferentes medios económicos para realizarlas, medios que dependen del rendimiento de cada uno.
Por estrato social se puede entender también la división arbitraria y estratificada de toda población de cierta importancia fundada en unas características objetivas de posición (profesión. vivienda, grado de formación, posesiones do cierta magnitud, etc.). En esta división, no desempeñan ningún papel los aspectos subjetivos quo puedan ser percibidos por los miembros del estrato como el prestigio y la conciencia de clase.
Según ciertas investigaciones, la estratificación social resulta do la desigual distribución del status social dentro de una sociedad concreta. En las sociedades industriales de hoy los status son vividos y atribuidos de una forma continua. Nadie sabe decir do sí mismo en qué parte de este continuo se encuentra, dónde termina su status y dónde comienza el status inmediato superior. Por esto, lo mejor es considerar los estratos sociales como categorías sociales del pensamiento. Por su parte, cada una de las clases de la sociedad (sobre todo si se admite solamente la existencia de tres clases) está dividida en estratos.
El investigador social británico D.V. Glass distingue, por ejemplo, siete estratos:
1. Profesionales y altos administrativos (professional and high administrative): médico, miembro del consejo de vigilancia, etcétera.
2. Directivos y ejecutivos (managerial and executive): gerente, campesino independiente, etc.
3. Inspectores, supervisores y otros grados superiores no manuales (inspectional, supervisory and other non-manual, higher grade): maestro de escuela, reportero, viajante comercial, etc.
4. Inspectores, supervisores y otros grados medios no manuales (inspectional, supervisory and other non-manual, lower grade): agente do seguros, dueño do un kiosco de periódicos, etc.
5. Obrero manual cualificado y grados inferiores de empleados no manuales (skilled manual and routine grades of non-manual): policía, carpintero, instalador, etcétera.
6. Obreros manuales semicualificados (seml-skilled manual): conductor do camión, etc.
7. Obrero manual no cualificado (unskilled manual): barrendero, estibadores del muelle, etc.
La estimación general de cada una de las profesiones dentro de una sociedad parte de unos supuestos y de unos elementos subjetivos diferentes. Si se hace la prueba con una persona y se le exige que vaya colocando por orden de rango cien tarjetas, cada una de las cuales contiene el nombre de una profesión distinta, quizá intente ordenarlas «según su entender». Parte, por tanto, de una mentalidad adquirida a lo largo de su vida dentro de una sociedad concreta, según la cual determina qué es más alto y qué es más bajo, qué os más Importante y qué es menos importante, qué es más y qué es menos famoso. Esta postura frente a las profesiones viene determinada, por un lado, por las circunstancias personales de su vida y por el estrato a que pertenece, pero también por las actitudes que él sospecha en otras personas conocidas. Cuanto más distan las diversas profesiones de su círculo normal de vida, tanto más imprecisa será la valoración que haga do ellas. Una cuestión discutible es hasta qué punto es conveniente resumir todas estas valoraciones diferentes y decir, por ejemplo, 75% de los interrogados en una muestra han puesto la profesión A por encima de la profesión B. Más lógicas serían las encuestas dentro de grupos profesionales que se conozcan perfectamente los unos a los otros. El concepto de estimación no admite la posibilidad de que la mayoría de las personas, en abstracto, sean Indiferentes unas para con otras y do que solamente se estime a determinadas personas concretas y a la profesión quo ejercen estas personas. El módico goza de una gran estimación, porque todo el mundo ha sido socorrido por él en algún caso do necesidad.
La investigación de los estratos, que está completamente abandona da por la estadística oficial, topa con graves dificultades en las encuestas directas realizadas en una comunidad do población o en las personas interrogadas en una muestra. Si se pregunta o una persona: ¿En qué estrato se coloca usted a sí mismo?, si se le entrega a esta persona una escala Impresa de la quo pueda deducir, gracias a una letra o a un número, el estrato que le correspondo, esto le afecta mucho más que si se le pregunta: ¿qué le gusta más, la radio o la televisión? Los sociólogos observan constantemente cuán poco les gusta a las personas sor interrogadas sobro su estrato y sobre las características de la estratificación. Es sorprendente ver las diferencias que hay entre la clasificación que uno hace de sí mismo y la que los demás hacen de él. Así, los trabajadores y obreros especializados se clasifican a sí mismos con relativa frecuencia dentro do la clase media, mientras que los demás no los clasifican así con tanta facilidad.
«La primera explicación de esto consiste en una Inclinación general del hombre a supervalorarse a sí m ismo en el aspecto social y a aumentar el sentimiento de la propia valía debido a una visión lisonjera de la propia posición social. Pero si esta inclinación fuera general de todos los hombres, tendría que dejarse sentir también en los grupos profesionales más elevados.
Sin embargo en estos grupos se observa todo lo contrario: ellos m ismos no so consideran dentro de la clase superior con la frecuencia con que el rosto de la población lo hace» (Renate Mayntz). Al parecer, hay una especie de reparo en despertar la envidia en el encuestador, lo que les hace dudar a los miembros de un estrato superior si declararse o no ante los demás como miembros de este estrato. El debate sobre la funcionalidad de la estratificación social tiene su origen en las tesis de Kingsley Davis y de Wilbert Moore (aparecidas desde 1942 casi siempre en la «American Soclological Review).
Como hasta ahora no se ha conocido ninguna sociedad «sin clases» o sin estratos, Davis intenta mostrar, a través de la teoría funcional, la necesidad de una estratificación en todo sistema social. En este análisis hay que distinguir entre la existencia de diversas posiciones y la ocupación respectiva de estas posiciones por unos individuos concretos, cuyas propiedades y origen se pueden investigar. La problemática es distinta según se quiera saber por qué las diversas posiciones gozan de diferente prestigio en un sistema social o por qué han llegado a ellas unos individuos determinados. Lógicamente, lo primero que hay que aclarar es la existencia de posiciones distintas entre sí. Parto do la bibliografía que trata do la estratificación social ha mezclado ambas cuestiones o ha Intentado responder principalmente a la cuestión de la dificultad o facilidad con que algunos individuos pueden pasar de este estrato o de tal otro a ocupar unas posiciones determinadas.
Para los funcionalistas, toda sociedad es un mecanismo en funcionamiento quo gracias a una cierta dinámica Interna logra distribuir a sus miembros en diversas posiciones sociales, convenciendo por regla general a los titulares de las diferentes posiciones para que cumplan de una manera adecuada con los deberes de sus posiciones. Prescindiendo de si el sistema social se basa en la competencia entro los diversos miembros o en la falta de competencia, la tarea es la misma: reclutar constantemente para determinadas posiciones a unos individuos que podrían seguir en la vida los caminos más diversos. Pero en toda sociedad existen posiciones que son agradables, si se las compara con otras que no presentan tantas ventajas. Además, desde el punto de vista funcional hay trabajos importantes y trabajos menos Importantes. Igualmente, la formación requerida es muy distinta en cada una de las posiciones.
Toda sociedad tiene, según Davis, tres posibilidades de recompensa para lograr que los miembros de las diferentes posiciones encuentren mayores atractivos en el desempeño de las mismas: 1) recompensa material (dotación, nivel de vida, confort); 2) el interés, la tensión y la riqueza de emociones de un trabajo determinado, y 3) las propiedades de una posición que prometen al titula r una mayor conciencia de sí mismo, en comparación con otras posibilidades, y una extensión del yo. Algunos de los estímulos y algunas de las recompensas que lleva consigo el desempeño do una posición determinada, van unidos íntimamente a la misma posición y, a veces, al esfuerzo y al rol de obligatoriedad: en este caso no se pueden separar funcionalmente el ejercicio de la posición y las ventajas de la misma (así. al ejercicio de ciertas profesiones va unido el tener que viajar mucho).
Por tanto, si los derechos y las ventajas de las diversas posiciones de una sociedad son desiguales, esta sociedad, según Davis, tiene que estar estratificada. La desigualdad social os, por consiguiente, un principio creado inconscientemente con ayuda del cual logran las sociedades que las posiciones más importantes estén siempre ocupadas por las personas más apropiadas.
Davis afirma que las posiciones que ofrecen mayor recompensa y que conceden un rango más elevado son aquellas que, por una parte, tienen más importancia funcional para la sociedad y, por otra parte, exigen del individuo que las desempeña más talento o una preparación más larga. Davis reconoce que es muy difícil investigar la importancia funcional de una posición concreta. Si partimos del prestigio de esta posición, entonces estaríamos en un círculo vicioso. Sin embargo, según Davis, existen dos Indicadores, independientes el uno del otro, para medir esta importancia: 1 ) la medida en que la posición es única en su función, es decir, si no existe ninguna otra posición que pueda desempeñar satisfactoriamente la misma función, y 2 ) el grado en que las otras posiciones están dependiendo de ésta. En realidad, ninguna sociedad necesita premiar en el mismo grado, conforme a su importancia funcional, a todas las posiciones existentes en ella, sino sólo en la medida en que sea suficiente para conseguir que sean ocupadas por las personas adecuadas.
Una posición, aunque sea funcionalmente muy importante, no necesita ser premiada de una forma especial, si puedo sor desempeñada por cualquier persona. La situación real en el mercado del trabajo es muy compleja, pues, por una parte, hay posiciones muy estimadas para las que no sirve ninguna formación por muy larga que sea, sino en primer lugar un talento que raras veces se da en la población. Por otra parte, hay posiciones que podrían ser desempeñadas por la mayoría de las personas, con tal de que pasasen el largo período de formación que es necesario para ellas.
Si se da una de ambas condiciones o ambas a la vez, entonces, en opinión de Davis, el reclutamiento para estas posiciones no puede tener lugar más que en el marco do un sistema socialmente estratificado. Sin embargo, según Lepsius, la desigualdad en la valoración de las posiciones no es suficiente para explicar la estratificación social: »De unas posiciones desiguales surge una desigualdad social entre los titulares de las mismas, cuando al desempeñar una función determinada y al conformarse con las normas de ésta queda cerrado el acceso a las posiciones privilegiadas... Todas las posiciones desde las cuales, al aceptar sus normas, no sea posible ascender a posiciones privilegiadas, obligan a los titulares de las mismas a renunciar, de una forma permanente, a posiciones privilegiadas. La conformidad con las normas, exigida por la posición respectiva, obliga a sus titulares a fracasar en sus intentos por lograr unos valores culturales determinados y, con esto, justifica la desigualdad social existente entre las categorías de los titulares de las diversas posiciones. Esta desigualdad social entre las categorías de los titulares de las posiciones privilegiadas y subprivilegiadas descansa en unos mecanismos estructurales.» Siempre que se exija, para ocupar una posición, una cualificaclón do la cual estén excluidas determinadas categorías de personas, se verifica una estratificación social.
Poro también existe una desigualdad estructural respecto al acceso a las posiciones «privilegiadas» de una sociedad incluso para las personas que profesional y socialmente pertenecen al mismo estrato. Casi todas las personas que ejercen una profesión liberal (médicos, arquitectos, asesores fiscales, etc.) y que pueden perder una clientela, tienen muchos más riesgos al ocupar un escaño en el parlamento que los que pueda tener, por ej., el funcionario de una asociación.
La distribución real de las familias o de las personas activas de una población en diversos estratos (do 3 a 6) es un problema muy discutido. Las características de profesión, renta y formación escolar dieron en la República federal alemana (año 1960) la siguiente distribución de estratos: estrato bajo inferior, 16 %; estrato bajo superior, 30 %; estrato medio inferior, 17%: estrato medio central, 12%; estrato medio superior, 5 %, y estrato superior, 2 %. Como no clasificados quedaron 18%. Son bastantes los autores que suponen quo el estrato superior abarca en los Estados Unidos entre el 1 y el 3 % de la población y el estrato medio entre el 40 y el 45%.
Lo mejor es, según R. Mayntz, distinguir entre estratos en el sentido de estructura de clases y estratos en el sentido de una diferenciación de prestigio social (determinada subjetivamente por la cultura, los valores, la tradición, los prejuicios, etc). La aplicación imprecisa del concepto status ha ocultado quizás en los últimos años las muchas dimensiones do la estratificación social.
P. Crespi, La estratificación social, en F. Alberoni, Cuestiones de sociología (Harder, Barcelona 1971) 813-855; B. Barbcr. Social Stratillcation (Nueva York 1957): Renato Mayntz. Sozialc Schichtung und sozialcr V/andel in elner Industrlegemclndc (1958); E.E. Bergel, Social Stratillcation (Nueva York 1962); D.V. Glass y R. Kónig (dirs.) Sociale Schichtung und sozlale Mobilitat (’1965); T. Shibutani y K.M. Kwan, Ethnlc Stratif¡catión (Nueva York 1965); K.M. Bolte y otros. Sozlalo Schichtung (1968); E. Wiehn, Theorlen der sozlalcn Schichtung (1968).
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Helmut Schoeck: Estratificación social |
Schoeck, Helmut. Diccionario de sociología. Herder, Barcelona, 1981.
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