Georges Gurvitch: Reseña de La vocación actual de la sociología (1946)

La vocación actual de la Sociología

Reseña.

Georges Gurvitch

México, 1953. Fondo de Cultura Económica. 330 pp.

Ahora que los cambios sociales afluyen con rapidez vertiginosa a la sociedad mundial, las ciencias Sociales se han visto obligadas a delimitar sus campos de acción y sus posibilidades de aplicabilidad y éxito. Como consecuencia de su estrecha subordinación a las mismas sociedades en que viven los investigadores, las ciencias sociales están en crisis. En crisis, porque las sociedades también lo están. Y, sin embargo, se trata de una crisis productiva, porque facilita el encuentro de métodos y concepciones más adecuadas a las necesidades de la situación presente.

Georges Gurvitch, sociólogo ruso-frances, es en el momento presente uno de los sociólogos de vanguardia que mayormente se ha preocupado por establecer las orientaciones que le corresponde adoptar a la sociología como ciencia de lo social.

Al preguntarse si la sociología debe ser considerada como una ciencia objetiva y positiva dependiente de las coyunturas sociales concretas, Gurvitch se plantea también si acaso este su carácter comprometido no acabará por destruirla como ciencia. A este planteamiento, Gurvitch responde en el sentido de que a la sociología le es imposible mantenerse al margen de la situación social en la que se encuentran incertos, como individuos de una sociedad, sus investigadores, además de que sería antisociológico renunciar a las aplicaciones prácticas de su conocimiento, habida cuenta que vivimos una época de planeación.

Pero como consecuencia de que el progreso tecnológico, al marchar por delante de las instituciones sociales produce incongruencias en el régimen de las adaptaciones funcionales, la presencia de la sociología práctica viene a constituir una necesidad social.

Tal respuesta es de por sí alentadora, porque rechaza la idea de que la sociología pudiera ser destruida por intervencionista, por realista y situacional. Todo lo contrario; por estar vinculada a la realidad de su tiempo social, su vitalidad es más viva, y en muchos sentidos más inmediatamente útil a la sociedad a la que sirve.

Y, por otra parte, la sociología correspondiente a la segunda mitad de nuestro siglo debe concentrarse en la investigación de cuestiones sociales relativas a nuestro tiempo; ni siquiera conviene que trate de investigar en las formas sociales ya cristalizadas, sino más bien en la sociedad presente, haciéndose y en estado de creación.

Así, esta sociología podría denominarse una sociología de la progresión.

La muestra de esta nueva tarea científica la ha dado ya la sociología norteamericana, la que, sin embargo, Gurvitch considera que debe refinar sus esquemas conceptuales y, por lo mismo, adquirir la flexibilidad de la sociología francesa. En este sentido, deben abandonarse las concepciones de “escuelas” y “sociologías nacionales”, porque el mantenimiento de tales concepciones implica falta de madurez que, asimismo, hace aparecer como ubicada en la infancia toda actividad sociológica que se funde en el concepto de “escuela” o acotamiento de “nacional”.

Quizá el resultado de mayor trascendencia en el enfoque de Gurvitch consista en su conclusión de que la sociología debe ser, en adelante, una ciencia positiva y empírica que, al mismo tiempo, es indispensable que se mantenga opuesta a constituirse en ciencia normativa. Sobre esta base, “debe renunciar definitivamente a la esperanza de conocer y prescribir al mismo tiempo”, aunque no excluya la posibilidad de que los conocimientos adquiridos puedan ser usados en una política aplicada.

Cuando en la sociología predomine la tendencia a estudiar problemas contemporáneos y del futuro, su aplicación social adquirirá un valor más vivo y eficaz. Por lo mismo lo sociología aplicada tendrá capacidades más sólidas y prácticas que ofrecer.

Como, además, el objeto de la sociología “es la realidad social considerada en sus distintos niveles de profundidad”, su capacidad de conocer aumenta, aun cuando la intensidad de su conocimiento varíe en función de la clase de sociedad de que se trate. Lo distintivo del método sociológico de profundidad es que los niveles, aunque se estudien en particular, siempre tienden a lograr una concepción de conjunto.

Inclusive las mismas sociologías particulares terminan por integrarse con el fenómeno social total. Así, Gurvitch establece la necesidad de que el método sociológico trabaje, por una parte, sobre los niveles de profundidad y, por otra, sobre la edificación de una tipología capaz de ser microsociológica, diferencial y global a la vez. En este sentido, las técnicas de investigación vienen a jugar un papel subalterno, en todo caso, variable.

Tal afirmación destruye la posibilidad de que pudieran ser consideradas opuestas las diversas técnicas usadas por los sociólogos —estadística, muestreo, comparación, interpretación, etc.—, puesto que lo fundamental no consiste en la técnica de investigación empleada, sino en la capacidad que cada una de ellas demuestre en la consideración y resolución de un problema.

La clase de problemas a que la sociología moderna se enfrenta, según Gurvitch, son los siguientes:

1) Los de sociología general, dentro de la cual deben considerarse tres escalas fundamentales, a saber: la microsociología, la sociografía diferencial de las agrupaciones y la tipología de las sociedades globales.

2) Los de sociología genética, considerando en ella: a) los determinismos sociales, b) las regularidades de las tendencias y c) las correlaciones funcionales particulares, diferenciales y generales.

3) Los de morfología social, haciendo que en ésta se constituyan: a) la sociología geográfica, b) la demografía social y c) la ecología social.

4) Los de sociología económica, industrial y tecnológica, cuyo contenido tiene que ver: a) con la sociología de las coyunturas y las fluctuaciones económicas, b) con la sociología de las instituciones económicas y c) con la sociología industrial y tecnológica, incluyendo la del trabajo.

5) Los de la sociología del espíritu, dentro de la cual se consideran: a) la sociología de los signos, las ideas, los símbolos y los valores en general, y b) la sociología del conocimiento, la religión, la moral, el derecho, el arte, el lenguaje y la educación.

6) Los de la sociología social que, por lo mismo, incluye: a) la psicología intermental, b) la caracterología psicológica de las agrupaciones y c) la psicología colectiva.

7) Los de antropología y etnología culturales.

Puesta en tal orientación, la sociología adquiere un contenido “imperialista”, en el sentido de constituir todas las funciones y problemas de la realidad social en objetos del conocimiento sociológico, y por ende se atribuye su comprensión.

La formulación concreta de este enfoque consiste en lo que Gurvitch ha llamado sociología de profundidad, o sea el estudio de lo social en diferentes niveles. En este sentido, la sociología contemporánea debe ser fundamentalmente pluridimensional, a diferencia de la que caracteriza a la del pasado siglo, la cual se distinguió por ser unidimensional.

Por medio del estudio en profundidad, la sociología adquirirá una actitud que Gurvitch llama superrelativista e hiperempirista; le será posible comprender que en cada sociedad y en cada agrupamiento se presenta una concepción distinta en torno a la naturaleza de lo social. En este punto, Gurvitch se ha colocado en la posición tradicional de las ciencias antropológicas, cuyos métodos de trabajo tienen en común la particularidad de basarse en la concepción relativista de la perspectiva sociocultural.

En lo que se refiere a las formas de sociabilidad, incorporadas a lo que Gurvitch llama “tipos microsociológicos”, al llegar a la conclusión de que todo grupo humano, para que pueda ser estudiado con precisión, debe estar integrado a la sociedad mayor, llega también a las mismas conclusiones de la antropología, en cuanto ésta siempre ha propugnado el enfoque integralista de la sociedad y la cultura.

Sin embargo, el tratamiento justificatorio de esta postura que hace Gurvitch exhibe una extraordinaria capacidad teórica, algo que todavía la antropología no ha estructurado, ni siquiera en esquemas conceptuales. Quizá uno de los pocos antropólogos que haya hecho este esfuerzo con rigor sistemático, ha sido Nadel.

Desde luego, en un punto, en el de la cuantificación y la medición sociales, es donde la sociología ha llegado a resultados sumamente refinados y, por lo mismo, superiores a los conseguidos por la antropología, en la medida en que ésta ha manifestado una especial capacidad para aprehender lo cualitativo de las formas sociales.

El acuerdo que Gurvitch expresa con la metodología sociométrica del psiquiatra norteamericano Moreno, lo es en lo referente a que la sociometría constituye uno de los instrumentos indispensables de toda sociología, particularmente en la investigación microsociológica, aunque para Gurvitch la medición sociológica, al no expresar con rigor la situación cualitativa, no puede igualar la superior capacidad comprensiva que manifiesta el enfoque microsociológico que propugna Gurvitch.

La tipología de las agrupaciones, en cuanto a su clasificación, constituye un intento crítico de los resultados obtenidos por la sociología en este aspecto. Además, Meva a Gurvitch a definiciones acerca de lo que debe entenderse por ellas. El tratamiento de la tipología social pone de relieve los planos más rígidos de la sociedad, como las clases, por ejemplo, o la estructura social.

Gurvitch señala que es precisamente en este punto donde la sociología ha avanzado menos, y donde también expresan mayor confusión las clasificaciones que se han hecho de los grupos sociales. Esto se debe a que, estando los tipos de agrupaciones más sometidos al cambio, se prestan menos a clasificación que, por ejemplo, las formas de sociabilidad, ya que la función resultante de la sociedad sobre las agrupaciones, y a la inversa, constituye uno de los problemas más difíciles que confronta la sociología.

Ésta es una obra fundamental en las Ciencias Sociales, porque destaca la clase de problemas pendientes actualmente, pero especialmente porque señala también una revisión de los objetivos de la sociología y delimita los compromisos que como ciencia de profundidad se ha impuesto en la hora actual.

Claudio Esteva Fabregat.

Georges Gurvitch: Reseña de La vocación actual de la sociología
Georges Gurvitch: Reseña de La vocación actual de la sociología

GURVITCH, Georges.—La Vocación Actual de la Sociología. México, 1953. Fondo de Cultura Económica. 330 pp.

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