Carlos Real de Azúa: La élite de los medios de difusión (La clase dirigente, 1969)
La élite de los medios de difusión
Carlos Real de Azúa
Extracto de La clase dirigente, Ed. Nuestra Tierra, Montevideo, 1969
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| Carlos Real de Azúa (La clase dirigente, 1969) |
Cuando constituía el único medio de comunicación masiva, la prensa fue en el Uruguay, hasta no hace muchas décadas, más que nada un instrumento de lucha partidaria e ideológica. Lo que quiere decir también: solo muy raramente un. "negocio", una actividad encarada con los criterios de producción capitalista y evaluada de acuerdo con pautas determinadas de rendimiento. El fenómeno es general a toda el área de Occidente y ninguna originalidad presenta el proceso en el país.
Ninguna originalidad tampoco sostendrá, digámoslo lealmente, el curso de los hechos que han llevado a una condición diferente a la prensa periódica y a los medios laterales (radio y televisión) que el proceso técnico alumbró Un factor específico, sin embargo, está representado por el hecho de que, tomando pie en algunas disposiciones de gobiernos de la década del 30 destinados a moderar la oposición periodística, los poderosos intereses centra-dos en la Asociación de Diarios del Uruguay fueron capaces de asegurar por más de dos décadas la multimillonaria regalía que representaron tipos cambiarios especiales (y cada vez más diferentes al general) para la importación de sus insumos. Fuerte grupo de presión, puesto que actúa sobre las opiniones más desinformadas, que son las mayoritarias, no tuvo más que invocar, con el énfasis debido, la presunta función cultural y formativa que alguna vez (pero en el pasado) había cumplido y los solemnes fueron de una "libertad de expresión por la prensa" cuyo ejercicio efectivo sólo está al alcance de un puñado de intereses y familias.
Hasta que el privilegio no se hizo demasiado escandaloso y más corto el paño en que había que recortarlo, poco trabajo tuvieron en sostener la fuerza de estos argumentos.
Escasa es, en términos generales, la sustantividad de la élite de los medios de difusión y acentuados sus vínculos de dependencia con la política (en especial la de la prensa) y la bancaria, agraria e industrial (las de la radio y TV sobre todo).
Pero su privilegiada situación de intermediaria con el exterior, la posesión de los canales de notoriedad y de prestigio es capaz de conferirle pode-res que, aun sin regalías cambiarias o impositivas, está perfectamente en condiciones de cobrarse (en cargos diplomáticos, en bancas legislativas y en otras numerosas, variadas formas).
Real de Azúa, C. (1969). La clase dirigente. Ediciones Nuestra Tierra. (Colección "Nuestra Tierra", N.º 34)

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